Jueves Sociológico con Ignacio Sánchez-Cuenca

Coloquio con Ignacio Sánchez-Cuenca sobre el libro “Las raíces históricas del terrorismo revolucionario” (Editorial Catarata).

Crónica de Daniel Buitrago, estudiante de Antropología en la Universidad de Salamanca.

“Get Back, Get Back, Get Back to where you once belonged”; suena mi alarma internacional. Salto de la cama como un resorte, tardo 0,0002 segundos en reproducir Let it be y tomar la guitarra rápidamente para no perder el inicio de Two of Us. Después de un desafinado intento y aprovechando la “recocha*”, recojo la toalla del piso y me entro a bañar. Ahí me tienes, levantando a mi compañero de piso -a las 7:40 am- con un concierto del cuarteto en la bañera; pan de cada día.
No tenía mucho tiempo, salí de la ducha y me dispuse a seguir mi estrecha agenda: de 8 a 10 am ver la esperada entrega del documental “Get Back”, 10 a 11 am comer algo, 11 a 3 pm estudiar el genero “crónica” para el trabajo, de 4 a 6 pm clase de historia y, por ultimo, la esperada charla del “jueves sociológico”. Claro, todo esto hubiera funcionado perfectamente si no me hubiera quedado dormido inmediatamente después de la ducha; soy un desastre, lo sé. “Get Back, Get Back, Get Back to where you once belonged”; suena mi alarma internacional.

Me levanto entre risas, miro el reloj y el gesto desaparece de un brinco
-¡Qué! ¿¡Son las 7pm!?
No había tiempo de nada, ni documental, ni comida, ni clase; todo lo había perdido, todo menos la charla. Tome la mochila, mi casetera y un abrigo -insuficiente- para cubrir el salvaje frío otoñal. McCartney, Lennon, Harrison y Star acompañaron mi angustia mientras llegaba, eso y un cigarrillo cargado para alivianar los nervios.
Una vez en la puerta -ya cerrada- me pregunte si podría ser de mal gusto irrumpir en la charla, pues ya había empezado. Mis nervios tomaron las riendas y me bloquee por un segundo. Suena Let it Be “When I find myself in times of trouble, Mother Mary comes to me, speaking words of wisdom, Let it be” parecía un mensaje divino, ¿me resigno con todo esto y preparo la opción B del trabajo? Estaba en la mitad de la crisis cuando un camarada antropólogo toco mi hombro

-¿Piensas entrar? Me dijo despreocupado,

¿Cómo le explico el mensaje esotérico que acaba de llegarme a travésde Let it Be? ¿Cómo le explico mis nervios por los ojos que voltearan a ver?No hubo tiempo de nada, mientras yo debatía con mi propia mente, él, ni corto ni perezoso,abrió la puerta y me jalo del brazo: ídolo, no hubiera entrado sin tu ayuda, gracias. Me siento en la silla mientras guardo el casete, saco el ordenador y me dispongo a escuchar. Perdí unos cuantos minutos mientras olvidaba al cuarteto y el documental no visto, esto se
dificultó aún más cuando recibí el siguiente mensaje: “Man, ¡el documental esta increíble! La parte donde (…)” ¡Maldito! Me condeno a pensar en el documental y, ademas, ¡me hace spoilers¡ Que desastre…
Después de un sin fin de entretiempos personales -y algunos mensajes del tipo: ¡no me digas nada, todavía no me lo he visto!- pude centrarme y contextualizarme.
Me llamaba mucho la atención el sitio donde estábamos y las siglas SOCYL. Rascando unpoco mi ya desgastada memoria recordé los diversos profesores -en filosofía- que habían mencionado la Asociación Profesional de Sociología de Castilla y León, la devoción a la hora de explicar su trabajo y la importancia de preservar esta organización. En su momento, no me interese por buscar nada al respecto, recuerdo, incluso, escribir en mis apuntes “SOCYL” sabiendo que se me olvidaría tiempo después. Ahora estaba ahí, participando en una de sus actividades; The Long and Winding Road, nunca sabes donde estas ni hacia donde te diriges. Me perdí rápidamente en las palabras de Ignacio “Pacho” Sánchez. La seguridad con la que hablaba, su humor/seriedad y su interminable banco de información me tenían “ojiplático”.


Mientras el charlaba, no dejaba de pensar en el texto previamente leído y en personajes tan diversos como: Heráclito, Nietzsche, Hirschman, Sartre, Marcuse, Huron y Lennon. Unos por la innegable referencia a la “lucha de contrarios” y por ende, “el origen de la tragedia griega”; otros por su participación estelar en el texto y su aportación a mi creciente interés por la revolución; ¿Y Lennon?, bueno, eso fue más un capricho de mi parte, pues lo utilicé durante toda la lectura como ejemplo.
Resultó apasionante escuchar con tanta propiedad su inesperado cambio hacia el estudio de la violencia política; un interminable debate aquí en España. Escuché con atención su intervención sobre ETA, y recuerdo preguntarme, ¿tendré el mismo destino? -Pacho hablo de cómo un estudio que empezó para aclarar nociones personales, desembocó en una misión académica. Así empezó mi amor hacia la Antropología: primero como hobby y después como estudio.-
Su exposición sobre los grupos de extrema izquierda me recordó inexorablemente al texto. Abrí rápidamente mis apuntes y me dispuse a complementarlos -después de todo, tenía a su autor enfrente-. Manifestó de forma rigurosa los patrones encontrados en países donde la democracia había sufrido un quiebre -Alemania, Italia, Japón, Grecia, España y Portugal- y expuso que en dichos países surgía terrorismo de extrema izquierda. La charla me resultaba cada vez más interesante y mis crecientes ganas de preguntar se veían mermadas por mi implacable nerviosismo. Sonreí mientras apuntaba “la acción colectiva sigue un patrón cíclico”, recordando las palabras de Hirschman cuando Pacho mencionó los grupos estudiantiles y obreros que tomaron las armas en la gran ola de movilización del 68. Tenía claro que la frustración era un aspecto fundamental para entender dicho ciclo y, una vez más, Lennon se coló en mi mente. Sin duda, estaba disfrutando como un niño dicha experiencia, había olvidado incluso el documental. Todo pasó a un segundo plano, solo existíamos Pacho, Angel y yo; fue inolvidable.
Pasó el tiempo imperceptible y llegó la hora de decir adiós. Recogí la mochila mientras rebobinaba el casete y me dispuse a batirme heroicamente con el frío otoñal Salmantino. ¿Apuntes de la charla? 5 páginas que fácilmente pudieron ser 10; me corté mucho al escribir gracias maldito estruendo que emitía mi teclado. No vi el documental, no comí ni fui a clase, debatí conmigo mismo sí entrar y aunque Paul quería que me fuera y escogiera la opción B, un camarada decidió socavar mis miedos. Aprendí del maestro un sinfín de términos y nociones nuevas, sin mencionar su pericia a la hora de responder las preguntas del público.
¿El jueves sociológico? Un espacio donde abandoné las preocupaciones por el tiempo que pasaba y empecé a disfrutarlo.

* Expresión colombiana empleada para describir una situación caracterizada por el desorden.

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